Tu privacidad en eXp
Usamos cookies para hacer funcionar este sitio y, con tu consentimiento, para medir cómo se utiliza y así poder mejorarlo. Acepta o personaliza tu elección por categoría. Política de cookies

Una de las preguntas que más recibo de compradores que llegan desde España o Colombia es esta: "¿Puedo comprar con mi pareja aunque no estemos casados?" o "¿Puedo asociarme con un amigo para invertir juntos?" La respuesta corta es sí. La respuesta completa merece este artículo, porque una hipoteca conjunta bien estructurada puede abrirte puertas, pero mal planificada también puede generar dolores de cabeza que se evitan fácilmente si lo conversas a tiempo.
Es simplemente un préstamo hipotecario solicitado por dos o más personas, que figuran juntas como titulares tanto del crédito como, generalmente, de la propiedad. No necesitas estar casado para hacerlo: parejas de hecho, familiares, amigos o socios de inversión pueden aplicar juntos, siempre que el banco evalúe y apruebe a todos los solicitantes.
Cuando dos personas se presentan juntas, el banco evalúa los ingresos combinados, lo que en muchos casos permite calificar para un monto mayor del que cualquiera de los dos obtendría por separado. Esto es especialmente útil en Punta Cana, donde muchos inversionistas prefieren asociarse para acceder a propiedades de mayor valor o con mejor ubicación.
✔ Ventaja: mayor capacidad de financiamiento combinada. ✔ Ventaja: se puede repartir el porcentaje de propiedad de forma desigual (por ejemplo 60%-40%), según el aporte inicial de cada uno, siempre que quede reflejado correctamente en el contrato de compraventa y en la hipoteca.
Aquí es donde recomiendo detenerme con calma, porque esta es la parte que casi nadie revisa a tiempo:
✔ Responsabilidad solidaria: si uno de los titulares deja de pagar, el banco puede exigir el pago completo al otro. No es "cada uno paga su mitad" desde la perspectiva del banco, sino que ambos responden por el total. ✔ El crédito de ambos importa: el banco revisará el historial crediticio de todos los solicitantes, así que si uno tiene un perfil débil, puede afectar las condiciones (o la aprobación) de todo el grupo. ✔ Qué pasa si uno quiere salir: es fundamental pactar de antemano cómo se resolvería una salida, ya sea por venta, por recompra de la parte del otro, o por cualquier cambio de planes. Dejarlo sin definir es la fuente más común de conflictos entre copropietarios.
Más allá de lo que exige el banco, siempre sugiero a mis clientes que compren en conjunto (sea pareja o socios de inversión) que redacten un acuerdo privado adicional, idealmente con acompañamiento legal, donde se defina:
✔ Cómo se valorará la propiedad en caso de venta futura. ✔ Qué sucede si uno de los dos deja de pagar su parte. ✔ El mecanismo y plazo para que uno pueda comprar la parte del otro si la sociedad cambia.
Este tipo de acuerdo no reemplaza al banco, pero te protege a ti frente a tu socio o pareja, que es exactamente donde suelen surgir los problemas años después, cuando la relación cambia pero la propiedad sigue compartida.
Para muchos de mis clientes que buscan entrar al mercado de Punta Cana pero prefieren repartir el riesgo (y el capital inicial) con un socio de confianza, la hipoteca conjunta es una estrategia inteligente. Permite acceder a propiedades con mejor ubicación o mayor potencial de renta vacacional, sin que una sola persona asuma todo el compromiso financiero.
Lo importante es llegar a esa sociedad con las reglas claras desde el primer día, no después de la primera diferencia de opinión.
Si estás considerando comprar en pareja o con un socio de inversión en Punta Cana y quieres que te ayude a estructurar la operación de la forma correcta, escríbeme. Soy Yolanda Landínez y estoy para orientarte en cualquier duda: escríbeme por WhatsApp y conversemos tu caso con calma.
Este contenido es informativo. Cada estructura de copropiedad debe evaluarse con acompañamiento legal y bancario según las particularidades de tu caso.